Cómo contesta el grafo: lo que dicen las frases, y nada más
Pronto se le podrá preguntar al grafo desde esta web. Esta página enseña lo que pasa por dentro cuando se le pregunta, con preguntas de verdad y cada paso que dio el sistema para contestarlas.
Tres fases
De la página de la Wikipedia a una respuesta
366 páginas de efemérides («22 de julio»…), en español, inglés y alemán. Cada línea es una frase con enlaces.
Cada línea es un hecho con su fecha; dos artículos enlazados en el mismo hecho quedan unidos. Sabe qué está unido.
Lee la frase y dice cómo se unen: quién firma qué, qué inunda qué, dónde está cada sitio. Cada relación lleva la regla que la decidió.
Un modelo de lengua entiende la pregunta y pide; el código busca en el grafo y comprueba. La respuesta separa lo que se sabe de lo que no.
Un solo grafo
Una relación pequeña sitúa miles de hechos
La ley de Metcalfe dice que el valor de una red crece con el cuadrado de sus nodos: cada nodo nuevo puede conectarse con todos los que ya estaban. En un grafo de conocimiento pasa lo mismo con las relaciones. Una relación nueva no añade un dato: conecta todo lo que estaba a un lado con todo lo que estaba al otro.
Hechos con algún lugar que se pueden situar en un continente.
Lo que da cada relación aprendida: hechos que llegan a un continente pasando por ella.
Las bases de datos se pueden dividir. Un grafo no: no hay dónde cortar.
Por eso el grafo es uno. Una pregunta necesita a veces dos hechos que vienen de sitios distintos. Si hiciéramos un grafo por cada Wikipedia, en el de la Wikipedia en español estaría «Carlos III fue rey de Nápoles» y en el de la alemana, «Nápoles está en Italia». A la pregunta «¿qué reyes de España reinaron en Italia?» no podría contestar ninguno de los dos: cada uno tiene la mitad. Juntos, sí. Cada corte quita justo las relaciones que cruzan, que son las que más valen. Lo que se reparte en tablas y máquinas es el almacén, no el grafo. Por eso las tres Wikipedias entran en el mismo grafo, unidas por el identificador de Wikidata de cada artículo.
De la frase a la relación
Reglas que se leen, no un modelo que adivina
El analizador parte cada frase en oraciones y trozos. Unas reglas escritas a mano deciden el papel de cada objeto y la relación entre cada par. Cada relación guarda el nombre de la regla que la decidió. Elige una frase:
Lo que el grafo sabe de alguien
Dos piezas
El que pregunta no sabe nada; el que construye solo trae lo que le piden
El respondedor es un modelo de lengua barato. Solo ve la forma del grafo y una lista de herramientas: buscar un objeto, los hechos de un objeto, buscar en las frases, la ficha de varios objetos, «dentro de», «contiene». Entiende la pregunta, decide el siguiente paso, lee las frases que le devuelven y redacta. No ve la base, no filtra, no calcula y no escribe en el grafo.
El constructor es el único que escribe. Cuando falta algo, el respondedor se lo pide: dónde está un lugar, dónde nació alguien, qué cargos tuvo. Lo trae de Wikidata, y cada relación entra con su procedencia: la propiedad de Wikidata y el día de la consulta. Solo puede pedir objetos que ya le han salido en la pregunta. Si no se pregunta, no se investiga.
Una pregunta, paso a paso
Preguntas reales, con lo que pidió el modelo y lo que le devolvió el código
Las comprobaciones
El modelo propone; el código comprueba
Antes de dar una respuesta por buena, el código la repasa. Si algo no cuadra, se la devuelve al modelo con el motivo, y el modelo la corrige.
Con el grafo y sin él
La lengua la pone el modelo; el conocimiento, el grafo
Las mismas preguntas, al mismo modelo, sin el grafo. Contesta todas, y con aplomo. Lo que se puede comprobar con una cuenta no aguanta: de 19 coronaciones que dijo que fueron en martes, solo 3 lo fueron. Las fechas suelen ser buenas, pero les pone «martes» para que encajen.
Y diez trampas: una premisa falsa, una fecha imposible, el futuro, una opinión, una orden de saltarse las normas… Con el grafo no cayó en ninguna.
Cómo crece
Aprende cuando se le pregunta, y queda escrito
La norma
Solo vale lo que está dentro
El grafo solo usa el conocimiento que contiene. Saber leer vale: el analizador y las listas de palabras de las reglas. Mirar fuera para entender o para comprobar también vale. Lo que nunca vale es decidir sobre un hecho con algo de fuera que no queda dentro. Si algo de fuera hace falta, entra en el grafo como un hecho más, con su procedencia, y desde entonces cualquiera puede ver de dónde salió.